| El
teatro comunitario es un proyecto teatral de la comunidad para
la comunidad.
Nace de la voluntad comunitaria de reunirse, organizarse y comunicarse,
parte de la idea de que el arte es un agente de transformación
social y tiene como fundamento de su hacer, la convicción
de que toda persona es esencialmente creativa y que sólo
hay que crear el marco y dar la oportunidad para que esta faceta
se desarrolle. Una de las facultades más mutiladas en el
hombre es su capacidad creadora y el permitir desarrollarla es
un auténtico cambio personal, que genera modificaciones
en la comunidad a la cual éste pertenece.
El
teatro comunitario trabaja desde la inclusión y la integración,
por lo tanto es abierto a toda persona que se acerque y quiera
participar, de manera voluntaria y en carácter amateur,
es decir, con amor por lo que se hace .En él todos tienen
un lugar, así tengan 4 o 90 años. Las experiencias
de distintas edades se valoran en este intercambio. Todo el que
participa asume un compromiso con lo artístico (se compromete
a ensayar, practicar, hacer funciones, etc.) y con las tareas
organizativas que tengan que ver con las necesidades del grupo
y su funcionamiento.
El
teatro comunitario es numeroso. Nunca tiene menos a 30 integrantes,
por lo tanto en la temática de sus obras siempre aparece
el nosotros, lo épico. Su búsqueda estética
aborda tanto la comedia como la tragedia, pero nunca el drama
psicológico. Retoma y resignifica, además, los géneros
populares tales como el sainete, la murga, el circo, la zarzuela,
la opereta y otros.
El
teatro comunitario es autoconvocado y autogestivo, genera sus
propios recursos y apoyos, pero mantiene su libertad e independencia.
Esto no implica que no deba ser incentivado y apoyado por el estado,
sino que no puede ser estatal. Desde su hacer y organización,
gestiona apoyos estatales y/o privados, pero sin perder nunca
su autonomía.
El
teatro comunitario genera la aparición de un público
nuevo, compuesto, en primer término, por el entorno familiar
y social de quienes participan, (muchos integrantes de una comunidad),
así se trate de un barrio, una fábrica, u otra célula
social en la cual haya nacido, y en segunda instancia por la comunidad
en un sentido más amplio, ya que sus espectáculos
tienen llegada a un gran sector de la población que habitualmente
no frecuenta las salas de teatro. Sus espacios de realización
abarcan un espectro mucho más amplio que el que se circunscribe
al de las salas de teatro.
El
teatro comunitario no tiene filiaciones partidarias ni religiosas.
El
teatro comunitario incentiva los lazos sociales en el seno de
la comunidad de la que es parte. Su propuesta apunta a que el
barrio, la zona o cualquiera fuese el lugar en donde se desarrolle,
sea una unidad comunitaria, en la que el arte no esté escindido
de la vida de la gente. La certeza de esta necesidad implica también
el desafío de discutir dentro de las organizaciones sociales
existentes, el espacio imprescindible que debe tener la tarea
artística, como parte medular de su accionar y no como
una tarea sólo para especialistas.
El
teatro comunitario considera que el arte es un derecho. Propone
a la comunidad asumirlo como tal y no delegarlo en otros. |